miércoles, 22 de enero de 2014

Identidad atemporal


Me absorbe tu melodía, oh musa,
tu danza en mis oídos.
Quisiera arrancarme los versos que no logro escribir,
por ello persigo tus notas, hasta alcanzar tu abrazo
y en rápidos giros esperar el despertar del trance
en que nos hemos sumergido.

Sueños rotos, melodía muerta,
todo es gris y amargo...
Mis manos escribieron una vez.
Lejos estaban de vivir mis días
y los que aún están por llegar.
No logro vivir el presente y
paso las horas ausente,
esperando otro encuentro,
que me embriague de nuevo la emoción.
Un aroma perturbador incrustado en mis sueños,
en las sábanas y en mi pecho.

Qué anhelo mas absurdo y qué inocente sensación.
Me encuentro tan cómodo hundiendo mis dedos entre tu pelo.
Me veo ahí tumbado y olvido el pasado,
cuando la melodía era otra y parecía mas duro vivir.
Soy más consciente, ahora lo sé,
Más dispuesto a sobrellevar el presente,
pero tú me lo arrebatas, y por ello,
carece de importancia.
Tómalo si lo quieres, pues sé que vivimos
con el mismo ritmo y respiramos al mismo compás.

No es tarde para otro pellizco furtivo
que me haga despertar,
y ponga fin a estos delirios.
Sé que no voy a perderme, enterrado en poesía
que nunca logré dominar.
Ahora soy más consciente de cómo suena la vida,
No quiero perderte, cambiarte ni encadenarte.

No obtengo respuesta, pues es lo que ocurre
cuando hablas con tu propia mente.

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